El término "queerbaiting" se refiere a la estrategia utilizada por creadores de contenido (series, películas, libros e incluso figuras públicas) para insinuar representación queer sin llegar a concretarla. Esta táctica busca atraer a audiencias LGBTQ+ y aliadas sin comprometerse realmente con una representación significativa. A menudo, esto genera críticas por considerarse una explotación de la comunidad LGBTQ+ sin asumir riesgos reales.
"Queerbaiting" proviene de la combinación de "queer" (identidades no heterosexuales o no cisgénero) y "bait" (anzuelo en inglés). El término surgió en comunidades de fans en línea, como Tumblr y Twitter (ahora X), para señalar instancias en las que se juega con la posibilidad de relaciones queer sin desarrollarlas realmente.
Muchos activistas y fans consideran que el queerbaiting es problemático porque perpetúa la falta de representación auténtica. Se ve como una estrategia comercial que explota la necesidad de inclusión sin comprometerse con narrativas genuinas.
Algunos argumentan que no siempre es intencional; en ciertos casos, las interpretaciones queer provienen de los propios fans (shipping) y no de los creadores.
Con la creciente demanda de diversidad, algunas producciones han pasado de insinuaciones a representación explícita. Ejemplos como Heartstopper y Our Flag Means Death han mostrado avances, pero el debate persiste sobre si el queerbaiting está desapareciendo o simplemente evolucionando.
El hashtag #Queerbaiting es ampliamente utilizado en redes sociales para denunciar casos y exigir responsabilidad a los creadores. También ha abierto conversaciones sobre la autenticidad en la representación y el poder de las audiencias para influir en las narrativas.
Durante años, los fans notaron una intensa química entre Dean (Jensen Ackles) y Castiel (Misha Collins). En la temporada 15, Castiel confiesa su amor antes de morir, pero la serie no explora ni corresponde ese sentimiento, lo que fue percibido como un guiño a los fans sin representación real.
La serie de la BBC jugó con la idea de una relación romántica entre Sherlock (Benedict Cumberbatch) y Watson (Martin Freeman) mediante bromas y comentarios ambiguos. Sin embargo, nunca se concretó nada, lo que llevó a los fans a acusar a los creadores de queerbaiting.
J.K. Rowling reveló que Dumbledore era gay después de la publicación de los libros. Sin embargo, en las películas apenas se insinúa su relación con Grindelwald sin representación explícita, lo que muchos consideran una estrategia publicitaria sin verdadero compromiso.
Se promocionó que Shiro era un personaje gay con una relación pasada con Adam. No obstante, Adam aparece brevemente y muere sin que su relación se desarrolle, lo que decepcionó a los fans que esperaban una representación más significativa.
En las primeras temporadas, hubo momentos de coqueteo y un beso entre Betty y Veronica, muy promocionado en la serie. Sin embargo, esto no llevó a una relación y se sintió como un anzuelo para los fans LGBTQ+ sin intención real de explorarlo.
El cantante ha adoptado una estética andrógina y ha hecho declaraciones ambiguas sobre su sexualidad, generando especulación sobre su identidad queer sin confirmarlo explícitamente. Algunos críticos lo acusan de queerbaiting al utilizar símbolos queer para atraer a su audiencia sin asumir riesgos personales.
©vogue
El queerbaiting en la televisión latinoamericana suele ser más sutil debido a la influencia de audiencias conservadoras y el formato de las telenovelas. Sin embargo, con la llegada de plataformas de streaming, han surgido más representaciones queer, aunque algunas siguen cayendo en esta práctica.
La serie incluyó la pareja lésbica "Juliantina" (Juliana y Valentina), pero también jugó con la posibilidad de una relación entre Lucía y Juliana sin desarrollarla, lo que generó críticas de queerbaiting.
En un episodio, los personajes de Marcela y Vera tienen un encuentro íntimo que emocionó a los fans, pero no tuvo continuidad en la trama, lo que se percibió como un anzuelo sin compromiso real con una narrativa queer.
El programa ocasionalmente aborda historias sobre identidad sexual o de género, pero a menudo las resuelve con un enfoque moralista y heteronormativo, lo que lo convierte en un ejemplo de queerbaiting.
La serie incluyó interacciones ambiguas entre personajes femeninos sin explorar ninguna relación queer, lo que llevó a los fans a acusar a los creadores de explotar la expectativa sin ofrecer representación genuina.
El queerbaiting sigue siendo un tema relevante en la discusión sobre la representación LGBTQ+ en la cultura pop. A medida que las audiencias se vuelven más críticas y exigentes, los creadores enfrentan una mayor presión para ofrecer historias auténticas y no solo insinuaciones vacías. La representación importa, y es fundamental que las narrativas queer sean tratadas con respeto y profundidad, en lugar de ser utilizadas como una herramienta de marketing superficial.
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