
Durante décadas, Sally Ride fue conocida por romper barreras en la NASA. Pero una parte fundamental de su identidad permaneció oculta: su amor por la científica Tam O’Shaughnessy, con quien compartió 27 años de vida y de lucha.
Recién diez días antes de fallecer por cáncer de páncreas en 2012, Sally autorizó a Tam a hablar públicamente sobre su relación. Lo hizo con la misma valentía que la llevó al espacio, enfrentando un entorno hostil hacia las mujeres y las personas LGBTQ+ en la ciencia.
“El espacio nunca la asustó. Lo que sí le daba miedo era que no la aceptaran por ser quien era.”
— Tam O’Shaughnessy, en SALLY
El documental SALLY, dirigido por Cristina Costantini y estrenado por National Geographic, revela por primera vez la dimensión íntima de una mujer que inspiró a millones, incluso desde el silencio. No es solo una biografía: es un acto de visibilidad y justicia.
Ride y O’Shaughnessy se conocieron desde niñas y más tarde cofundaron Sally Ride Science, una organización pionera en promover el interés científico entre jóvenes, especialmente niñas.
Su historia conjunta es un recordatorio poderoso de cuántas vidas LGBTQ+ han sido silenciadas por miedo, y cuán importante es contar nuestras historias con verdad, con orgullo y con amor.
SALLY está disponible desde el 16 de junio en Disney+, Hulu y National Geographic.
Porque la historia LGBTQ+ también está escrita en las estrellas.
Y Sally Ride, incluso sin decirlo en vida, nos dejó una constelación de valentía.
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